MADRID.- Los indignados que ocupan desde mediados de mayo la Puerta del Sol en Madrid redujeron el campamento, mientras buscan una salida al espacio convertido en el símbolo de un movimiento alternativo inédito en España.
Desde el domingo, varias de las estructuras fueron desmontadas. "Así se ocupa menos espacio", explicó Paco Andrés, un portavoz del movimiento. Por la noche, sólo decenas de manifestantes siguen acampando para protestar contra las consecuencias de la crisis económica y los excesos del capitalismo, en particular por la falta de solución al desempleo (afecta al 21,3% de la población activa) y a la precariedad social.
La mayoría de los manifestantes no esconde sus deseos de dejar el sitio lo antes posible. Pero la decisión debe ser tomada en una asamblea general, postergada reiteradamente por fuertes lluvias. A ellos se sumaron los desamparados sin vivienda, que crean problemas de seguridad complicados. "Hay mucha gente borracha que se pelea. No tienen nada que ver con la protesta", dijo Rodrigo, de la comisión encargada del orden.
En Barcelona, los manifestantes discutían ayer si mantener o no la acampada nocturna en la céntrica Plaza de Catalunya, de la cual ya fueron desalojados violentamente por la Policía local.
El movimiento, convocado a través de las redes sociales, se propagó desde el 15 de mayo por las ciudades de España. Los indignados prevén realizar varias manifestaciones a escala nacional; una de las principales será el 11 de junio, día de la asunción de los nuevos alcaldes, para concluir el 19 de junio en concentraciones en las plazas de todo el país. (AFP)
Desde el domingo, varias de las estructuras fueron desmontadas. "Así se ocupa menos espacio", explicó Paco Andrés, un portavoz del movimiento. Por la noche, sólo decenas de manifestantes siguen acampando para protestar contra las consecuencias de la crisis económica y los excesos del capitalismo, en particular por la falta de solución al desempleo (afecta al 21,3% de la población activa) y a la precariedad social.
La mayoría de los manifestantes no esconde sus deseos de dejar el sitio lo antes posible. Pero la decisión debe ser tomada en una asamblea general, postergada reiteradamente por fuertes lluvias. A ellos se sumaron los desamparados sin vivienda, que crean problemas de seguridad complicados. "Hay mucha gente borracha que se pelea. No tienen nada que ver con la protesta", dijo Rodrigo, de la comisión encargada del orden.
En Barcelona, los manifestantes discutían ayer si mantener o no la acampada nocturna en la céntrica Plaza de Catalunya, de la cual ya fueron desalojados violentamente por la Policía local.
El movimiento, convocado a través de las redes sociales, se propagó desde el 15 de mayo por las ciudades de España. Los indignados prevén realizar varias manifestaciones a escala nacional; una de las principales será el 11 de junio, día de la asunción de los nuevos alcaldes, para concluir el 19 de junio en concentraciones en las plazas de todo el país. (AFP)